miércoles, 18 de julio de 2012

José Caridad González, rescatado de las aguas del río del olvido

Entrevista con José Millet, filólogo e investigador sociocultural

A propósito de 217 años de insurrección

***A esos mártires, cuyos nombres no aparecen en ningún monumento conmemorativo y cuyos rostros han permanecido ocultos durante más de doscientos años, a José Caridad González y sus compañeros de gesta, héroes anónimos de nuestro pueblo, ayer sufrido y hoy redimido para siempre, les llegó la hora de entrar al altar de la Patria, forjada con su sangre inocente y el sacrifico de sus vidas.

Por: Joel Chirinos.
La insurrección ocurrida el 10 de mayo de 1795, en la parte montañosa de Coro, más que una rebelión liderada por algunos cabecillas de color denominados los libres, integrada por mestizos, zambos, mulatos y africanos antes esclavizados que habían alcanzado su libertad por diversos medios, fue en realidad una lucha contra la explotación y la generación de irreconciliables injusticias.

Visto como persona perversa y traidora por la colonia española, asentando injustamente este antecedente para ocultar sus cualidades de luchador revolucionario y héroe de la lucha de liberación frente a la esclavitud, la historia hurgada por el investigador y filólogo José Millet, nos presenta a José Caridad González: líder social curazoleño de origen Luango, asesinado en Coro dos días después del estallido libertario.

¿Quién fue José Caridad González?
José Caridad fue un héroe curazoleño de origen étnico luango o loango, que se atrevió a desafiar, en la década de 1770, a la corte española, reclamando el derecho de sus compañeros de nación a las tierras en las que habían laborado pacíficamente durante largo tiempo y de las cuales pretendían despojarlos testaferros al servicio de los terratenientes, miembros de la godarria coriana, en conchupancia con Manuel Carrera, representante entonces del Rey en Coro en su condición de Justicia Mayor.

¿Por qué la historia de la gesta libertaria no menciona a este hombre?
Un largo silencio condenó al olvido a seres humildes, actores principales de aquella gesta, africanos sometidos a la afrenta lesa humanidad del sistema esclavista. Entre ellos se encuentra José Caridad y sus aguerridos compañeros, perseguidos, expropiados de sus tierras y escasos bienes, expatriados de sus asentamientos serranos de Macuquita, La Chapa y sitios aledaños, encarcelados unos sin juicio ni pruebas en Puerto Cabello, y condenados otros a servir en condición de esclavos en las bajeles de la Armada de Su Majestad el Rey de España, a ración y grillete, para luego de haber sufrido tales infamantes suplicios, finalmente, quienes lograron sobrevivir, ser declarados inocentes.

¿Cuál fue su papel en la gesta libertaria del 10 de mayo de 1795?
Hay que referir el rol político de este líder curazoleño en su condición de referente de un proceso de luchas sociales, enfrentado a los pocos, pero poderosos, terratenientes de La Sierra coriana. A su condición de héroe se unió el continuo bregar reivindicativo frente a las lidias de la restante población desposeída y humilde de la capital de la región, con la que se involucraría en la organización de la insurrección en esta localidad urbana y más a allá de ella. Es lo que explica que él haya sido detenido y encarcelado junto con sus lugartenientes, el mismo día en que llega la noticia de la insurrección de la hacienda de Macanillas, y que, al día siguiente, hayan sido ejecutados, sumariamente, en la Plaza Mayor de Coro, bajo el pretexto de intento de huída cuando eran conducidos a la cárcel, explicación dada por las autoridades españolas para justificar tan abominable hecho y que nos hemos encargado de desmentir basados en la documentación histórica generada en los procesos jurídicos seguidos a los sobrevivientes, heridos y demás población relacionada con los alzados.

¿Puede ser considerado José Caridad líder principal de la insurrección de mayo?
Las autoridades españolas que lo juzgaron consideraron como la causa principal de su condena la influencia o efecto pernicioso ejercido sobre los negros libres. Uno de los testimonios analíticos que sirve de soporte fundamental para tal juicio lo elabora Manuel Carrera, quien fuera Justica Mayor en la fecha 1774, en que uno de aquellos “libres” se destacó en la palestra de la sociedad colonial como quien se atrevió a desafiar el poder de la “godarria coriana”, con sus reclamos sociales en nombre de sus compañeros de nación Luanga: responde al nombre de Josef Charidad. Con el influjo ideológico e intelectual de José Caridad, la insurrección fue encabezada por José Leonardo Chirino.

¿Hablamos de un hombre culto y letrado o un indocto peón rudimentario?
José Caridad escapó muy joven de Curazao y se estableció en Coro, donde su genio vivaz, intrépido, ágil y activo le proporcionó la subsistencia en varios oficios y ocupaciones. Fuentes documentales dan fe de su excepcional capacidad intelectual. Logró apropiarse de varias lenguas habladas por los miembros de los Imperios que dominaban el Caribe, llegó a dominar el idioma español y asimismo el ki-luango, lengua natural loanga hablada por los africanos traídos de una parte del antiguo Reino del Congo. El perfil del políglota lo obtenemos al enterarnos que dominaba el papiamento o jergón de Curazao y alguna tintura del francés. 

Finalmente, a manera de reflexión, Millet aportó que la matanza de los insurrectos fue una reacción normal del Poder de España frente a acciones violentas de sublevación, pero también formó parte de un plan en el que hay que inscribir el secuestro, encarcelamiento y ulterior asesinato de luchadores sociales, como los inocentes que fueron asesinados durante la escaramuza del día 12 de mayo de 1795, cuando fueron decapitados en la plaza pública de Coro veinticuatro aprehendidos, heridos y aturdidos, en cuyo contexto de tarde sangrienta fue asesinado el curazoleño objeto de nuestra presentación y algunos de sus compañeros de origen luango.
 
 
 

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